Han pasado cosas este verano sobre las que escribir, la visita del papa, la inmensa y envidiable alegría de los peregrinos, la continuidad de la crisis, la ya famosa prima de riesgo, el dedo en la llaga (o fue en el ojo?), la súper oferta de una panadería cercana que regala dos alcachofas (si, habéis leído bien) por la compra de una barra de pan (prometo publicar la foto del cartel promocional). Pero para retomar el blog he preferido escribir algunas cosas que se le pasan a uno por la cabeza mientras, caminando, intento descubrir a los que tienen los pies planos.
Para acompañar la lectura de estos pocos y breves microcuentos os adjunto un tema de Phil Cunningham, "When the snow melts". Poneros las orejas de escuchar y escucharlo despacio. Poneros los ojos de leer y leerlos despacio. Espero que os gusten y que participéis con algún comentario.
http://youtu.be/x5AC_sblYkI
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Y pensó: "El día menos pensado..."
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Al despertar de su breve siesta de sofá desenchufó todos los aparatos de la casa, necesitaba hacer un reset.
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Descubrió que el tiempo pasaba mas deprisa en un segundero pequeño, se compro un gran reloj y decidió no salir de casa hasta que fuera mas joven. Murió tres segundos mas tarde de lo previsto.
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Aquella mañana, a través de la pantalla LED panorámica, full HD y 3D con Dolby surround del parabrisas de su coche vio, a lo lejos, acercarse el fin del mundo. Espectacular!!!
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Es el primer verano que trabaja en agosto, y el tiempo le pasa tan despacio que hoy todavía es ayer.
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Inmediatamente después de sentirse feliz dejó de serlo.
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El recién nacido, con los ojos todavía cerrados, le cogió el dedo invitándole a acompañarle y juntos echaron a andar.
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Por alguna extraña razón aquellas nubes negras no podían llover.
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En la pantalla apareció un mensaje, "Hola, soy yo". "Yo, también", contestó, y apagó, reinició, suspendió... click.
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La primera vez que la tos no le dejó dormir recordó la cantidad de noches que el sueño no le dejó toser.